Capítulo 2

Clint


--Dave, sacá tu pie de  mi pie-- exigió Bob.

--Vos tenés tu pie en mi pie-- contestó Dave.

--No es verdad.

--Sí, es verdad.

--Que no.

--Que sí.

"Oh, sí. Otro viaje con los Moffatts". Todos los días era lo mismo. ¡No pueden compartir un maldito taxi en paz!

--Otra palabra más y no cenan-- amenazó papá.

Dave y Bob al fin cerraron la boca y pude disfrutar los últimos cinco minutos del viaje en silencio.

Cuando llegamos al hotel, fui el primero en bajar del auto.

Scott, que se la había pasado durmiendo apoyado en mi hombro, terminó con medio cuerpo fuera del auto.

--¿Estás bien?-- le preguntó papá.

Scott asintió con la cabeza y se puso de pie. Dave y Bob seguían peleando, no sé por qué.

--Buenos días, bienvenidos al Blue Rose Hotel-- nos saludó el botones.

Puso todas nuestras valijas en su carro y nos guió hasta nuestra habitación: la suite 132. Era increíblemente grande. Tenía una sala, una cocina, tres dormitorios y dos baños. Uno de los dormitorios tenía una cama matrimonial, y los otros dos tenían dos camas de una plaza y media cada uno.

Me acerqué a Scott y le susurré al oído que compartiéramos la habitación, para que no escucharan los otros dos. El me guiñó un ojo. Scott sabía que yo no estaba teniendo la mejor relación con mis dos trillizos. En realidad, no estoy muy seguro de por qué. Supongo que era porque Dave y Bob no parecían haber madurado nada desde que nos hicimos famosos. Se la pasaban peleando, jugando a los videojuegos, haciendo cosas que yo hacía con ellos cuando teníamos quince años.

Por suerte, mis trillizos no cuestionaron mi decisión de compartir el cuarto con Scott. Si hay algo que odio de ellos es que siempre me piden explicaciones de todo lo que hago. Parecen mi mamá.

--Ustedes acomódense, que yo me voy a hablar por teléfono-- dijo papá.

Yo no tenía ganas de desempacar, así que me recosté sobre mi cama y miré por la ventana. No había nada que hacer. Luego miré a mi hermano, quien se estaba preparando para seguir durmiendo.

--¿Te golpeaste fuerte?-- le pregunté, arrepentido de haber dejado que cayera fuera del auto.

--Tuve peores-- fue lo único que dijo, y empezó a roncar.

Suspiré. Sólo tenía dos opciones: me aburría en el cuarto o iba a jugar a los videojuegos con mis hermanos.

--Clint, vení un momento-- me llamó papá.

Fui con él a la cocina, donde me mostró una foto.

--¿Los conocés?

--Sí, son los Hanson, ¿no?

--¿Querés verlos personalmente?

Capítulo 1