"¿Cuánto tiempo puede tardar una persona en el baño?",pensé mientras esperaba que Taylor terminara de ducharse para poder entrar. Hacía veinte minutos exactos que yo estaba esperando y sólo Dios sabe a qué hora había entrado ahí.
--¿No te podés apurar?-- le grité.
--No. El proceso de afeitarme debe ser muy cuidadoso si no quiero cortarme-- contestó tranquilamente.
Golpeé la cabeza contra la pared y cerré los ojos. "En fin, algún día tiene que salir", me consolé.
--¿Qué te pasa, Ike?-- me preguntó Erin, la hija de nuestro chofer y mejor amiga de Zac.
--Nada. Sólo quisiera poder bañarme ¡ANTES DEL AÑO QUE VIENE!-- grité para que Taylor me escuchara.
Erin me guiñó un ojo y se acercó a la puerta.
--Tay, no quiero alarmarte, pero vi a Jessica cerca de tu acondicionador.
Inmediatamente, mi hermano salió disparado del baño en dirección a la habitación.
--¡Gracias!-- exclamé, y me metí al baño.
Erin es multiuso. Siempre tiene una solución para todo y es la que averigua todo sobre la noche de los lugares a los que vamos para que podamos salir. Además, cuando su padre se enferma, también es nuestra chofer. Anda todo el día con Zac y, aunque ellos no admiten nada, yo creo que pasa algo.
Casi salto de la alegría cuando abrí la canilla de la ducha. ¡Todavía había agua caliente! "Mejor la aprovecho", pensé.
Ah, cómo adoro el agua cayendo por mi espalda. Es una de las mejores sensaciones. Después de un día agitado, una buena ducha caliente es lo único que necesito.
--¿Te falta mucho?-- preguntó Zac, interrumpiendo mi relajación.
--Ya salgo-- contesté.
A diferencia de Taylor, no necesito estar tres horas en el baño para estar presentable.
Cuando abrí la puerta, me quedé helado frente a un Zac maquillado como una nena de siete años.
--Ni preguntes-- dijo, entrando.
--No pensaba hacerlo-- repliqué.
Mientras me acercaba al cuarto, descubrí a Avie y a Zoe jugando con el maquillaje de mamá. "Eso lo explica todo".
La cama de Taylor estaba repleta de ropa y zapatos.
--¿Vas a salir?-- le pregunté, sentándome sobre mi cama.
--Ajá-- respondió, tratando de armar un conjunto.
--¿Con quién?
--Con Lorelé-- contestó Zac, entrando con la cara limpia.
--¿Y quién es Lorelé?
--Una mesera que conoció esta mañana. Van a ir al cine.
--Puedo contestar por mí mismo-- atacó Taylor, desviando su atención del atuendo.
Zac levantó las manos en señal de paz y se puso a jugar con la computadora.
--¿Te parece apropiado?--le pregunté a Taylor--. Hace sólo un mes que estás separado.
--Natalie me engañó a mí. No le debo nada-- replicó.
--Excepto manutención-- agregó Zac.
Taylor le tiró un almohadón y siguió eligiendo vestuario.
--Si vos lo decís-- dije, y me recosté.